Travis, 来吧 get on with me in the car

I’m living in a mountain of regrets

Damn it

I’m tired of doing all the loving 

I’m tired of doing all the talk

I’ve been living in a castle of no runaways

Fuck it

I’m tired of being locked 

I’m tired of the dragons and the moat

I’m wandering 

from East to West

Far East to be exact 

Far West to get so far

The corner of the eye

Es terrible saber 

que en tus ojos no se puede vivir.

Hay una calle con todos sus números,

hay una carretera con todos sus kilómetros,

al final de tus ojos

dos líneas y un surco

ojos tristes

Una calle cuesta abajo y sin frenos

Como el seguir aquí 

Un camino a tu surco,

que no sé a dónde llega

pero me hace sentir en casa

Vagina Goddess

En el margen de mi agenda

hay dibujado un dios

Príapo

dios de la fertilidad,

protector de la ganadería,

de las plantas frutales,

jardines y genitales masculinos

Genitales masculinos

G E N I T A L E S

M A S C U L I N O S

que su iconografía alienta

tamaño desmesurado.

 

Busco a la diosa

de tantas otras cosas,

de los genitales femeninos,

entre ellas.

Genitales femeninos

G E N I T A L E S

F E M E N I N O S

No la encuentro o…

no existe

 

Se busca diosa…

Se necesita diosa…

SIGLO XXI

Demasiada información,

y nada claro.

No hay camino

ni hay destino.

 

Busco, encuentro,

pero nada satisface.

Y en la búsqueda me pierdo.

 

Es afán por conseguir

y en la mayor brevedad

no importando la riqueza,

ni la cantidad.

 

Sigo buscando.

Porque al final de la senda,

sigo andando.

Vello

He besado el teléfono 

donde aparece tu foto

y un escalofrío 

ha recorrido todo mi cuerpo 

elevando cada pelo

desplazando,

       cada  

  vello 

                 de 

    su 

                       sitio

Tu escalera

He subido el último escalón

de tu despedida

 

En lo alto

siento vértigo

de gritar sin voz

de saltar sin gravedad

de que me hagas de nuevo bajar

 

Te he tirado tantas trenzas

que no me quedan mechones

te he tirado tantas cuerdas

que me faltan sábanas

te he querido tanto

que me sobran emociones

Amber

No quería escuchar más

el cri cri de la noche

de la tarde

o de la mañana

Así que saqué a Amber al pasillo

junto con su comida, los grillos

 

Al despertar

salí de nuevo a ese pasillo

Amber, mi araña,

ofendida,

me hizo creer que estaba muerta

 

La enterré

 

Días después

comprendí que no

que era el juego de Amber

su castigo a mi error

 

Tarde

 

He enterrado tantas veces

sentimientos no muertos

que Amber es sólo

otra triste historia más

 

Todos los días te entierro

y por la noche resucitas,

sentimiento no esperado,

cri cri

gritas

Igna vs Igno

Igna era un porteño perdido en la India. Igno, un porteño encontrado en un universo paralelo a este mundo, en un Buenos Aires traspapelado del que nadie escuchó cómo entrar ni cómo salir. Igno se perdió en un Hong Kong en el que en junio era invierno, como en la Buenas Aires real, como en los universos paralelos, donde todo funciona al revés, suponemos. Pues aún no he conocido a nadie con billete de ida y vuelta.

Según la gran y fiable wikipedia, un universo paralelo es una hipótesis física en la que entran en juego la existencia de realidades independientes. La mecánica cuántica y la teoría de cuerdas nos hablan de la posibilidad de varios universos paralelos que conforman un multiverso. Igno se encuentra en uno de ellos, el que como hemos dicho, funciona al revés, Igno es el yang de su ying Igna. Cómo pasó Igna a ser Igno es un misterio que sólo entiende de agujeros negros.

Igna era un ser sencillo, en el buen sentido, un hombre tranquilo, relajado, la palabra estrés no cabía en su mandíbula, la cual masticaba excesivamente rápido para el receloso latir de su corazón. Comer, su pasión. Cocinar, derivaba de ella. Trabajar, una necesidad. Ayudar, una motivación. Amar, su misión.

Perdido en la India, dedicaba sus horas, sus manos, y su saber acumulado a una ONG, la cual resultó ser una lavandería de billetes, cosa que Igna no sabía por cierto, pues hablamos de Igna y no de Igno. Plantaba un tomate aquí, una lechuga allá, reciclaba unos lápices hoy, unos papeles mañana, mientras viajaba por el país en búsqueda de nuevas recetas que añadir a su menú. Sabía que algún día, de vuelta en su Buenos Aires natal, abriría un restaurante, ¨una casa de comidas¨, le gustaba llamarle, pues no era de esos que se auto proclamaban chef, era un cocinero, daba de comer a la gente, sencillamente. Y una casa de comidas tenía un cocinero, sin más.

Igno era algo más complejo, o más abducido por este siglo, se dejaba llevar por la codicia, por la platita, por los olores, esos que se desprenden de escenas sexuales de media hora, de una hora, de varias incluso si había cerrado un buen trato. En su bolsillo siempre había papeles con caras y números que hacían de sus fantasías, una realidad. Siempre ajetreado, siempre con una agenda más compacta que los rascacielos de la ciudad en que vivía, Hong Kong. Manosear seres más vivos que su móvil o su teclado, su pasión. Conocer almas nuevas, derivaba de ella. Trabajar, un alivio. Estafar, una necesidad. Huir, una forma de vida.

Huyendo en Hong Kong, dedicaba sus minutos, pues no concebía las horas como forma de medir el tiempo, a cerrar negocios un tanto turbios a la vista de un ser humano con una moral decente. Una subasta aquí, una mujer allá, una esposa de Vietnam quizás, una antigüedad de la que nadie oyó hablar. No tenía un plan de vida, pues suponía que sus pulmones decoloridos, sus pinchazitos de adrenalina, sus pinchazitos de relax, no le alcanzarían a eso que una esperanza de vida de país desarrollado supondría. Quería vivirlo todo, a cualquier precio. Su formación fue escasa en cuanto a educación se refiere, en cambio, tenía el don de gentes, de gentes desmoralizadas, de gentes acomplejadas, que veían en él su vía de escape a un mundo más afín.

Continuará…

Tengo que escribir un poema

Tengo que escribir un poema

pero sin nombrarte.

Me he dicho:

tengo que escribir un poema,

en el que no estés presente.

Me prometo,

vas a salir de mi mente.

 

Plantéate arder

a -20 grados.

Plantéate gritar

en tu pesadilla.

Plantéate vivir

más de cien años.

Plantéate volar

con tus inútiles brazos.