La caja de Pandora 潘多拉盒子

Lo que Beijing le había brindado era la llave de la caja de Pandora.

Había abierto una caja,
una caja llena de nuevos sentimientos,
de amor de poesía,
que hacía que todo lo que había conocido hasta ahora le pareciera una burda mentira,
una vida llena de nada.
Quería cerrar la caja y tirar la llave.
Pero todo el mundo sabe que una vez la abres,
no hay manera de cerrarla.
Que todo lo que salga de ella cambiará tu vida
y que seguramente te traiga más infelicidad de la que serías capaz soportar.
Conocer la máxima felicidad no puede sino hacerte extremadamente infeliz,
pues compararás cada momento insulso de tu vida con esos momentos felices y todo carecerá de sentido.
Tendrás que perder el miedo a lo desconocido.
Tendrás que sacar agallas que no sabías que estaban dentro de tu cuerpo.
No sabías de ese órgano llamado agallas hasta que la abras.
Y si acabas por no encontrarlo, aunque quieras cerrarla y olvidar todo lo que habías encontrado en ella,
no podrás.
Maneja bien la caja, pues es muy posible que te consuma.
Manéjala bien, pues el querer cerrarla solo te traerá tristeza.
Todo el mundo sabe que no se puede cerrar,
sólo vivir con ella.
Aceptarla, afrontarla, y con suerte:
ser parte de ella.
Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s